Naciones Unidas: Escuchen a las supervivientes, no tiren por la borda la labor dirigida a prevenir el tráfico sexual

ACTUALIZACIÓN 2 DE DICIEMBRE DE 2013: El 4 de noviembre de 2013, el director ejecutivo de ONUSIDA, Michel Sidibé, envió un correo electrónico a las personas y organizaciones que habían firmado nuestro llamamiento a Naciones Unidas para que escuchara a las supervivientes y aclarara su postura con respecto a las actividades de proxenetismo, gestión de burdeles y compra de servicios sexuales. En este mensaje electrónico, el Sr. Sidibé señalaba que “ONUSIDA no defiende la despenalización del proxenetismo ni de la gestión de burdeles”. Se trata de una aclaración importante, ya que los últimos informes respaldados por ONUSIDA (ver abajo) habían exigido la legalización de estas actividades. Aunque es una victoria de gran importancia, Igualdad Ya continúa en conversaciones con ONUSIDA y otras agencias de la ONU para asegurarse de que sus políticas relativas a la industria del sexo comercial tengan en cuenta las experiencias y perspectivas de las supervivientes de la explotación sexual, y que sean coherentes con los estándares de derechos humanos de Naciones Unidas. Siga haciendo un llamamiento a ONUSIDA, el PNUD y el UNFPA para que escuchen a las supervivientes y se aseguren de que los esfuerzos por prevenir el tráfico sexual resulten efectivos abordando la problemática de la demanda de sexo comercial.


Oficinas de la ONU Nueva York
Junto a otras 97 organizaciones que luchan contra la trata de personas, muchas de ellas dirigidas por supervivientes, estamos profundamente preocupados por dos informes publicados el año pasado con el respaldo de Naciones Unidas (ONU) y que se consideran política de Naciones Unidas. Estos informes no solo hacen recomendaciones que contradicen directamente las normas de derechos humanos, sino que además ignoran en gran medida las experiencias y las visiones de las supervivientes de la prostitución y la trata de personas.

Estos dos informes, el de la Comisión Global sobre VIH y Derecho, El VIH y la Ley: Riesgos, Derechos y Salud (2012), publicado por el PNUD, y el informe respaldado por el PNUD, el FNUAP y ONUSIDA, Trabajo sexual y leyes en la región de Asia y el Pacífico (2012), dicen a los países que para reducir las tasas de VIH/SIDA y defender los derechos humanos de las personas que participan en la prostitución, deberían despenalizarse todos los aspectos de la industria sexual comercial. Esto incluye el proxenetismo, la gestión de prostíbulos y la compra de servicios sexuales.

Los informes aconsejan igualmente revisar y estrechar la definición recogida en el principal documento internacional contra la trata de personas, el Protocolo de las Naciones Unidas para Prevenir, Reprimir y Sancionar el Tráfico de Personas, especialmente Mujeres y Niños (el Protocolo de la ONU contra la trata de personas). Estas recomendaciones contrastan además con las pruebas, cada vez más numerosas, que demuestran que la legalización y la despenalización no protegen los derechos humanos de las personas que ejercen la prostitución ni mejoran su situación.

Es imprescindible defender los derechos humanos de las personas que trabajan en la prostitución, incluido su derecho a la salud, la seguridad y a no sufrir violencia ni explotación alguna, así como protegerlas frente al VIH. No obstante, las recomendaciones de los informes de la ONU contradicen directamente la labor y las políticas que siempre han apoyado las agencias de la ONU. Del mismo modo, ponen en peligro los esfuerzos dirigidos a prevenir y abordar el tráfico sexual y a promover la igualdad de género. Por tanto, no pueden ser efectos colaterales de la labor encaminada a prevenir el VIH.

Igualdad Ya y nuestras organizaciones asociadas hacemos un llamamiento a ONUSIDA, FNUAP y PNUD para que:

  • aclaren cuál es su postura acerca de la despenalización de proxenetas, propietarios de prostíbulos y compradores de sexo;
  • en el desarrollo futuro de políticas y programas relativos a cuestiones que afectan a las personas implicadas en la industria del sexo comercial, incluyan las opiniones de los supervivientes de la explotación sexual comercial y una gama más diversa de grupos que trabajan en el tema de la prostitución y el tráfico sexual

Aquí tiene una traducción al español de la carta que se encuentra a continuación y que se enviará al Naciones Unidas.

Estoy profundamente preocupado/a por las recomendaciones contenidas en dos informes recientes: el de la Comisión Global sobre VIH y Derecho, El VIH y la Ley: Riesgos, Derechos y Salud (2012), publicado por el PNUD, y el informe elaborado por el PNUD, el FNUAP y ONUSIDA, Trabajo sexual y leyes en la región de Asia y el Pacífico (2012). Estos informes no solo hacen recomendaciones que contradicen directamente las normas de derechos humanos, sino que además ignoran en gran medida las experiencias y las visiones de las supervivientes de la prostitución y la trata de personas.

Estos dos informes aconsejan a los países despenalizar todos los aspectos relacionados con la industria del sexo comercial, incluido el proxenetismo, la gestión de prostíbulos y la compra de servicios sexuales. Sin embargo, la Convención de la ONU sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer pide a los países que eliminen todas las formas de tráfico de mujeres y la explotación de la prostitución de mujeres. Además, las recomendaciones de los informes se oponen a las pruebas, cada vez más numerosas, que demuestran que la despenalización y la legalización (incluidos los prostíbulos) no protegen a las personas que ejercen la prostitución ni mejoran su situación.

Es más, me preocupa enormemente la recomendación que hacen los dos informes de revisar y limitar la definición de trata de personas en el Protocolo de la ONU para Prevenir, Reprimir y Sancionar el Tráfico de Personas, especialmente Mujeres y Niños (Protocolo de la ONU sobre el tráfico de personas), que impediría reconocer como tales a muchas víctimas de la trata de personas. Esta recomendación comprometería la capacidad de estas personas de acceder a ayudas y a la justicia, y mermaría las posibilidades de imputar como responsables a los traficantes.

El modelo sueco (o nórdico) sobre la prostitución aborda el problema de la demanda despenalizando la acción de la prostituta y penalizando la de compradores y proxenetas. La propuesta reconoce la desigualdad inherente en la dinámica de poderes entre el comprador y la persona cuyos servicios sexuales son comprados en la transacción sexual. A pesar de que la efectividad de combatir el tráfico sexual abordando la cuestión de la demanda de sexo comercial ya ha sido respaldada por el Protocolo de la ONU sobre el tráfico de personas, la Convención de la ONU sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y la antigua dirección de ONU Mujeres, los dos informes mencionados proponen eliminar las leyes que abordan la demanda de sexo comercial.

Es imprescindible defender los derechos humanos de las personas que trabajan en la prostitución, incluido su derecho a la salud, la seguridad y a no sufrir violencia ni explotación alguna, así como protegerlas frente al VIH. No obstante, las recomendaciones de los informes de la ONU contradicen directamente la labor y las políticas que siempre han apoyado las agencias de la ONU. Del mismo modo, ponen en peligro los esfuerzos dirigidos a prevenir y abordar el tráfico sexual y a promover la igualdad de género. Por tanto, no pueden ser efectos colaterales de la labor encaminada a prevenir el VIH.

En noviembre de 2013 el ONUSIDA aclaró su posición, afirmando que “no defiende la despenalización del proxenetismo ni de la gestión de burdeles”. Le ruego se asegure de (1) que el UNFPA y el PNUD aclaren cuál son sus posturas acera de la despenalización de proxenetas, propietarios de prostíbulos y compradores de sexo, así como (2) que todas las organizaciones  incluyan las opiniones de las supervivientes de la explotación sexual comercial y una gama más diversa de grupos que trabajan en el tema de la prostitución y el tráfico sexual, en el desarrollo futuro de políticas y programas relativos a cuestiones que afectan a las personas implicadas en la industria del sexo comercial.

Michel Sidibé

Executive Director, UNAIDS

Helen Clark

Administrator, UNDP

Dr. Babatunde Osotimehin

Executive Director, UNFPA

H.E. Ban Ki-moon

UN Secretary-General

Phumzile Mlambo-Ngcuka

Executive Director, UN Women

Más información sobre la campaña aquí:
http://www.equalitynow.org/es/take_action/tome_medidas_action511