Estados Unidos: Debe detenerse la agresión sexual a mujeres en el ejército

ACTUALIZACIÓN 20 DE AGOSTO DE 2013: Los últimos avances en el proceso apuntan a un impulso por parte del Congreso y del Ejército para abordar las agresiones sexuales en las Fuerzas Armadas.

El 15 de agosto, el Departamento de Defensa de Estados Unidos (DOD, por sus siglas en inglés) anunciaba nuevas medidas de prevención contra las agresiones sexuales. Entre otras, se explicaron las siete iniciativas nuevas del Secretario de Defensa, Chuck Hagel, para fortalecer y normalizar la labor del departamento con respecto a la prevención y actuación en materia de agresiones sexuales. A pesar de que Igualdad Ya se congratula de que el DOD estadounidense reconozca la gravedad del asunto, las iniciativas no suponen el cambio estructural necesario para prevenir la violencia y para que las víctimas accedan a la justicia. Como declararon nuestros asociados de SWAN, “las soluciones militares pequeñas contra las agresiones sexuales en el Ejército no van a acabar con la corriente cultural generada por todos los años de represalias y culpabilidades de las víctimas”. Por ese motivo, continuaremos apoyando la Ley de mejora de justicia militar (MJIA, por sus siglas en inglés) de la senadora Kirsten Gillibrand, que profesionalizaría el sistema de justicia militar y proporcionaría una justicia realmente necesaria a las víctimas de agresiones sexuales. La Senadora Gillibrand pedirá el voto de los senadores al proyecto de ley MJIA tras el descanso vacacional del Congreso. Si está usted en Estados Unidos, pida a su senador que vote a favor de la aprobación del proyecto.

Asimismo, hemos acogido con satisfacción la aprobación en julio, por parte de la Cámara de los Representantes, de dos enmiendas al Proyecto de Ley de Presupuestos (HR 2397), presentadas por la congresista Jackie Speier (D-CA) y relativas a la forma de abordar los casos de agresión sexual. Esto tiene que ver con un informe reciente del Inspector General del Departamento de Defensa, que halló errores graves en el proceso de investigación de las agresiones sexuales dentro del Ejército. De 501 investigaciones, 418 tenían deficiencias que dificultaban la oportunidad de la víctima de lograr justicia. En general, 399 de estos casos presentaban deficiencias relacionadas con los interrogatorios o con fases posteriores al interrogatorio. Se detectaron asimismo deficiencias en el proceso de interrogación, recogida de pruebas, seguimiento de pistas y fotografía de la escena del delito. Las enmiendas abordan el uso indebido y generalizado del “trastorno de personalidad” como diagnóstico en las víctimas de las agresiones sexuales y establecen fondos adicionales para formar a los investigadores de este tipo de delitos. Confiamos en que el Senado muestre además, mediante la aprobación de este proyecto de ley, un apoyo bipartidario a todas aquellas personas que han sufrido agresiones sexuales en el Ejército estadounidense.


ACTUALIZACIÓN DEL 24 DE MAYO DE 2013: El 7 de mayo el Departamento de Defensa estadounidense publicó su Informe anual sobre agresiones sexuales en el ejército de 2012. El informe mostraba claramente que los esfuerzos dirigidos a combatir las agresiones sexuales en el ejército no están teniendo el efecto deseado y que, de hecho, están empeorando la violencia sexual y la cultura de impunidad. De una forma escandalosa, el número de agresiones sexuales denunciadas ha aumentado en todas las secciones del ejército en un 35% en total desde 2010, pasando de 19.300 miembros de las Fuerzas Armadas en 2010 a 26.000 en 2012. Tras la detención por agresión sexual del teniente coronel Jeffrey Krusinski, el oficial a cargo de la Oficina de Respuesta y Prevención de Agresiones Sexuales de las Fuerzas Aéreas de EE. UU., y la revelación de que otros dos oficiales encargados de la prevención de estos delitos en el ejército estadounidense han sido acusados de delitos sexuales, entre los que se encuentra una alegación vinculada a una red de prostitución, está perfectamente claro que no se están tomando en serio los esfuerzos por abordar las agresiones sexuales en el ejército de EE. UU.

Por tanto, Igualdad Ya acoge con agrado la introducción el 16 de mayo de la Ley de mejora de la justicia militar de 2013 por parte de la senadora Kirsten Gillibrand (partido demócrata, estado de Nueva York), un proyecto de ley de los dos partidos que eliminaría la facultad de los mandos militares para procesar las agresiones sexuales y la traspasaría a fiscales profesionales. Igualdad Ya y su socio SWAN (Service Women’s Action Network) han apoyado de forma constante esta reforma y realizarán un estrecho seguimiento del proyecto de ley en su paso por el proceso legislativo a fin de asegurar que las víctimas de agresiones sexuales tengan acceso a la justicia en el ejército.


ACTUALIZACION DEL 13 de FEBRERO de 2013: El senador Jon Tester y la congresista Chellie Pingree presentaron la “Ley Ruth Moore de 2013”. La ley, designada así en honor a Ruth Moore, veterana de la Marina, superviviente de una agresión sexual en el ejército y activista (objeto de nuestra Acción), reducirá la carga de la prueba necesaria para demostrar un trastorno por estrés postraumático (TEPT) relacionado con el servicio para los supervivientes de modo que puedan recibir las prestaciones y servicios necesarios del Departamento de Asuntos de Veteranos. Con la aprobación de esta ley se cumpliría uno de los tres objetivos de la campaña de Igualdad Ya y vamos a realizar un estrecho seguimiento de los avances de este proceso.


Igualdad Ya ha realizado un llamamiento al Gobierno de EE. UU. para que prevenga mejor las  agresiones sexuales a mujeres en el ejército y permita a las víctimas acceder a la justicia y los servicios necesarios.

Cada año se producen aproximadamente 19.000 agresiones sexuales en el ejército de EE. UU.; Ruth Moore, a la edad de 18 años, sobrevivió a dos. Ruth fue violada por su comandante cuando estaba destinada en el extranjero con la Marina. Denunció esta violación, pero, en vez de recibir ayuda, su comandante la volvió a violar en represalia por su denuncia. Su violador nunca ha sido acusado ni castigado. Ruth sufrió trastorno por estrés postraumático como consecuencia de las agresiones y solicitó una prestación por enfermedad a la Administración de Veteranos. Esta prestación le fue denegada en múltiples ocasiones porque no pudo demostrar que fue violada, pero, después de 20 años, la Administración de Veteranos ha reconocido finalmente que fue violada y que tenía derecho a la prestación por enfermedad. Ruth es actualmente una activa defensora de los derechos de muchas víctimas de agresiones sexuales en el ejército.

Las mujeres militares violadas por sus compañeros rara vez obtienen justicia o los servicios que necesitan para su recuperación. Ello se debe a la multitud de obstáculos a los que se enfrentan las víctimas de violación en su búsqueda de justicia (denuncia del delito, sometimiento a una minuciosa investigación imparcial y la correspondiente acusación y castigo de su violador o acosador). Además, las numerosas víctimas que sufren trastorno por estrés postraumático se enfrentan a una alta carga innecesaria para probar su agresión y poder optar a las prestaciones del gobierno, que las priva de los servicios necesarios para su recuperación.

Únase a Igualdad Ya y a nuestro socio Service Women’s Action Network (SWAN) en el llamamiento a los funcionarios gubernamentales para que cumplan sus obligaciones nacionales e internacionales  y:

  • Reformen el sistema judicial militar para que sean fiscales militares profesionales, y no superiores en la escala de mando del autor, los que se encarguen de investigar e iniciar los procedimientos judiciales en casos de agresión sexual. Diversos países, entre los que se encuentran el Reino Unido y Canadá, han reformado recientemente sus sistemas judiciales militares de manera que los comandantes no ejerzan una influencia indebida (y sin control) sobre los casos de agresión sexual.
  • Permitan a las víctimas de agresiones sexuales en el ejército acceder a recursos civiles para que, al igual que las víctimas civiles, puedan demandar a su empleador, el ejército estadounidense, por agresión y acoso sexual.
  • Proporcionen a las víctimas que sufren trastorno por estrés postraumático relacionado con agresiones sexuales los servicios que necesitan para recuperarse del trauma reduciendo la carga probatoria innecesariamente alta a la que se enfrentan para demostrar su agresión y poder acceder a prestaciones por enfermedad.

Aquí tiene una traducción al español de la carta en inglés que se encuentra a continuación y que se enviará al Gobierno de EE. UU.

Letter Regarding Civil Remedies

The Honorable Chuck Hagel

Secretary of Defense

Congressman Buck McKeon

House Armed Services Committee, Chair

Senator Carl Levin

Senate Armed Services Committee, Chair

Senator Patrick Leahy

Senate Judiciary Committee, Chair

Congressman Lamar Smith

House Judiciary Committee, Chair

Letter Regarding Reform of the Justice System

The Honorable Chuck Hagel

Secretary of Defense

Congressman Buck McKeon

House Armed Services Committee, Chair

Senator Carl Levin

Senate Armed Services Committee, Chair

Letter to Veterans' Affairs

The Honorable Erik Shinseki

Secretary of Veterans' Affairs

The Honorable Allison Hickey

Under Secretary for Benefits, Department of Veterans' Affairs

Senator Patty Murray

Senate Committee on Veterans' Affairs, Chair

Congressman Jeff Miller

House Committee on Veterans' Affairs, Chair

Más información sobre la campaña aquí:
http://www.equalitynow.org/es/take_action/tome_medidas_action441